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Tipos de harina de arroz y sus usos en la industria alimentaria

La harina de arroz acompaña la nutrición humana desde tiempos inmemoriales, sus usos en la industria alimentaria son más recientes y también, más desconocidos para los consumidores.

Se trata de un ingrediente común a una gran variedad de procesos industriales porque participa en la elaboración de una gran variedad de productos cocinados y precocinados a la venta en todos los supermercados.

Es más que probable que si se hiciera una encuesta preguntando si se ha probado la harina de arroz o si se utiliza habitualmente en la cocina, la mayoría de las personas contestaran que no a ambas preguntas y, sin embargo, la realidad es otra: es difícil no ser consumidor o consumidora de harina de arroz hoy en día por la gran cantidad de aplicaciones de esta harina en la industria alimentaria ya sea harina de arroz blanco o integral y de grano corto, medio o largo.

La harina de arroz que elaboran las empresas distribuidoras de ingredientes para la industria alimentaria como Molendum Ingredients, filial del Grupo Dacsa, se obtiene a través de un proceso industrial de molturación de un grano específico, el Oryza sativa, pulido, descascarillado, industrialmente limpio y, por supuesto, libre de gluten.

Se trata de una harina de arroz semolosa, perfecta para la elaboración de productos de panificación y repostería; snacks; untables y bebidas vegetales; cereales de desayuno; salsas y cremas; productos dietéticos y nutrición deportiva, postres vegetales; barritas; coberturas y empanados, etcétera. Ante semejante despliegue de aplicaciones es más que evidente que prácticamente todos consumimos y hemos consumido harina de arroz a través de productos elaborados por la industria alimentaria.

La cocina oriental ha sido históricamente, la gran impulsora del arroz como alimento básico de la dieta humana, por ello, es también líder en el uso de la harina de arroz en la industria alimentaria y presenta una gran cantidad de aplicaciones en las que destacan la harina de arroz glutinoso que se consigue lavando y deshidratando el grano de arroz antes de su proceso de molturación.

Además, se trata de una harina con poca capacidad de absorción de aceite, -según la revista de nutrición Scielo, la harina de arroz retiene hasta un 50% menos de aceite en los procesos de fritura en comparación con otras harinas como la de maíz o trigo- lo que la convierte en ingrediente perfecto para el consumo ocasional tanto de rebozados clásicos como de tempuras, sin comprometer una dieta saludable.

La harina de arroz ofrece múltiples posibilidades a la industria alimentaria porque, además de ser más digestiva, es bueno tener en cuenta que carece de gluten por lo que también es perfecta para elaborar alimentos destinados a personas con celiaquía o intolerancia al gluten, tanto a nivel industrial como base para preparados; en servicios de restauración o, sencillamente, en la cocina doméstica.

En cuanto al valor nutricional, tanto la harina de arroz y como sus productos derivados de los usos en la industria alimentaria, parecen ofrecer un buen aporte de fibra y una ayuda para regular los niveles de colesterol gracias a su moderado contenido en colina. Además, es rica en manganeso, zinc y calcio y tiene un bajo contenido en grasa.