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ORÍGENES DEL CULTIVO DEL MAÍZ

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El cultivo del maíz tuvo su origen, con toda probabilidad, en América Central, especialmente en México, de donde se difundió hacia el norte hasta Canadá y hacia el sur hasta la Argentina. La evidencia más antigua de la existencia del maíz, de unos 7000 años de antigüedad, ha sido encontrada por arqueólogos en el valle de Tehuacan (México) pero es posible que hubiese centros secundarios de origen en América.

En aquel tiempo los indígenas locales recolectaban con fines alimenticios unas pequeñas mazorcas de maíz con sólo cuatro filas de granos cada una. Unos mil años después el maíz primitivo se convirtió en maíz domesticado. La cosecha de este grano hizo posible el florecimiento de las grandes culturas precolombinas.

Tras el descubrimiento del continente por los españoles, la planta se introdujo en la península ibérica en el siglo XVI y, posteriormente, se extendió al resto de Europa y el cercano oriente. Poco podían sospechar los conquistadores hispanos que el verdadero “El dorado”, que tan afanosamente buscaban en los más recónditos y perdidos lugares del Nuevo Mundo, se hallaba en realidad en los granos del maíz, auténtica riqueza que con el transcurrir de las décadas revolucionaría la agricultura y la economía de extensas regiones del globo.

Actualmente el maíz es uno de los productos agrícolas más importantes y sus productos y derivados están relacionados directamente con la producción de una gran cantidad de productos como: alimento para ganado, papel, refrescos, caramelos, tintas, pegamentos, plástico biodegradable, productos de panificación, productos lácteos, salsas, sopas, pinturas, helados, alcohol, aceite comestible, cosméticos, sabores, y una lista casi interminable de productos.